Ferrajoli e il costituzionalismo mondiale: “la sovranità è un relitto pre-moderno”

Fiorentino classe 1940, Luigi Ferrajoli, oggi docente di Filosofia del Diritto all’Università degli Studi Roma Tre, è anche e soprattutto un ex magistrato che, negli anni Sessanta, figura tra i fondatori di Magistratura Democratica, la corrente di sinistra dell’Associazione Nazionale Magistrati.
Laureato in Giurisprudenza alla Sapienza di Roma nel 1962, Ferrajoli è uno dei principali allievi di Norberto Bobbio, considerato uno dei filosofi della politica più rilevanti del secondo Novecento, nonché intellettuale vicino alla sinistra (nel ’67 partecipa alla costituente del Partito Socialista Unificato; nel ’71 è tra i firmatari della lettera contro il commissario Luigi Calabresi; nel ’84, nominato senatore a vita da Sandro Partini, si iscrive al gruppo socialista per poi passare, nel ’96, al Partito Democratico della Sinistra).

Dimessosi dalla magistratura nel 1975, Ferrajoli ha poi iniziato la sua carriera accademica come professore ordinario nell’Università degli Studi di Camerino.
In questi anni, pubblica diversi articoli sul quotidiano comunista “Il Manifesto” e partecipa a diverse sessioni del Tribunale permanente dei Popoli (TPP), organismo transnazionale fondato a Bologna nel 1979 su iniziativa del (nel frattempo scomparso) senatore socialista antifascista Lelio Basso.

Dal luglio 2006 al marzo 2008 è membro della Commissione di studio per la riforma del codice penale istituita con decreto del Ministero della Giustizia il 27 luglio 2006 dal neo-insediato governo Prodi II: la Commissione è presieduta da Giuliano Pisapia, attuale sindaco di Milano, deputato per Rifondazione Comunista per ben due legislature, oggi europarlamentare per il Pd.

Risale, invece, al 1995 il suo libro “La sovranità nel mondo moderno – Nascita e crisi dello Stato nazionale” *, essenziale per cogliere alcuni aspetti teorici importanti della critica alla sovranità nella dottrina politica, per comprendere l’atteggiamento di una certa giurisprudenza nel favorire la perdita di sovranità da parte degli Stati rispetto alle istituzioni sovranazionali e, non di meno, per osservare ancora una volta l‘humus politico-culturale in cui si sviluppano le idee anti-sovraniste.

Secondo Ferraojoli, la sovranità è “un relitto pre-moderno”, “virtualmente in contrasto” con la “modernità giuridica” di cui è pure “all’origine”. Continua a leggere

La Royal Academy of Arts celebra Gormley [FOTO]

LONDRA – Inaugurata lo scorso 21 settembre, la spettacolare esibizione del famoso scultore londinese Antony Gormley – la più importante in una galleria pubblica nel Regno Unito da oltre un decennio – si chiuderà il prossimo 3 dicembre. Ospitata dalla Royal Academy of Arts, per celebrare l’opera di uno dei suoi più importanti accademici, conosciuto e apprezzato in tutto il mondo, l’esposizione riporta alle principali tematiche dell’artista: il corpo umano, il tempo e lo spazio, declinati attraverso l’uso di elementi organici e industriali nelle maniere più svariate. Continua a leggere

“Joker”, obra maestra visionaria que nos lleva al abismo [TRAILER]

Es una película alucinante el nuevo “Joker” de Todd Philips. La definieron “una obra maestra” y, sin duda, lo es. Nihilista, sin héroes y sin esperanza.
Un “Joker” inédito y un Phoenix de Oscar, con una teatralidad que, entre lo absurdo y lo surrealista, te trastorna y te obliga a mirar hacia el abismo.
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De Benoist como Marx: “Trabajadores de todos los países contra el capitalismo transnacional”

Estamos tan desacostumbrados a la libertad que nos cuesta imaginarnos libres. Y nos cuesta imaginar hombres libres. Alain De Benoist es un hombre libre y lo ha confirmado este viernes *, con el motivo de su encuentro con el periodista italiano Gad Lerner en la Fondazione Feltrinelli en Milán.

Presente a pesar de la polémica que ha obligado a los organizadores a posponer el evento en la primera salida, el intelectual francés ha probablemente dejado atónitos a quien, tanto a derecha como a izquierda, es incapaz de ir más allá de las etiquetas y recetas preestablecidas.
Lo ha demostrado “in primis” el mismo Gad Lerner, que ha concluido el encuentro casi con un suspiro de alivio por no haberse encontrado de frente un vulgar neofascista nostálgico. Por otro lado, de la misma manera parecían quedarse asombrados muchos jóvenes de derecha, frecuentemente encadenados en jaulas mentales y ideológicas igualmente peligrosas.

En cambio De Benoist ha obligado a todos a una visita guiada más allá del mundo de los slogans y lo ha hecho, antes de todo, aclarando su total autonomía e independencia respecto a cualquier partido político, definiéndose también como un “conservador de izquierda” o un “socialista orwelliano”.
Por suerte la banalidad no reside en estas partes, ya que intelectuales “de régimen” ya tenemos suficiente.

En una reseña con el objetivo de recalcar (junto con el desarrollo del fenómeno “circunstancial” del populismo) el regreso a una dimensión “vertical” de la política como antes de la Revolución Francesa y, por lo tanto, el fin de la era de la contraposición horizontal entre “derecha” e “izquierda”, el filósofo francés ha regalado perlas de originalidad. Dejando, por ejemplo, con la boca abierta a Lerner, el cual intentaba provocarlo acerca de su elogio de la diversidad: “La diversidad no es desigualdad: creo que todos los ciudadanos son iguales políticamente y estoy en contra de la exclusión, por una sociedad de los ciudadanos”, había explicado.

Para después añadir: “Creo que la diversidad es la riqueza principal de la humanidad y que el peligro más grande que amenaza nuestra cultura es la homologación“.
A partir de la homologación de un multiculturalismo falso: “Viajo mucho – cuenta – y tengo mucho respeto por la cultura de los países que atravieso, por eso me entristece ver cuanto se homologan cada vez más al modelo occidental, americano y del mercado: en el sistema capitalista los pueblos se están convirtiendo en sustituibles”.

La pérdida de las especificidades y, por lo tanto, de las identidades, “mercados financieros que determinan las políticas” de los Estados, “soberanía robada”, la izquierda que ha “olvidado la gran tradición socialista”, pueblos siempre más abrumados por una auténtica oligarquía y, en todo esto, precisamente, la mentira de la convivencia feliz: “El verdadero multiculturalismo es el intercambio de conocimientos entre diferentes culturas. Esta inmigración, en cambio, conlleva una pérdida cultural dramática. No es multiculturalismo, más bien, es regresión cultural”.

Una reflexión que mira a la cuestión identidad e inmigración, partiendo sobre todo de una cuestión concreta: “a qué ritmo y a qué volumen?”.
El problema de la sostenibilidad de la inmigración no es, por tanto, solo económico, sino también cultural, considerando el peligro evidente relacionado al desarrollo de comunidades que se quedan aparte o que incluso se oponen a las indígenas, formando “contra-sociedades” según la definición usada por De Benoist.

En cuanto al populismo, De Benoist ha implícitamente metido en guardia del peligro “demagogia” y ha querido después evidenciar la ausencia de una verdadera ideología populista, de un frente único y también del uso de la palabra “pueblo” con un significado cada vez distinto: a veces refiriéndose al pueblo como “ethnos” (en una dimensión pre-política), a veces como “demos” (en su dimensión política) y a veces, más simplemente, como “plebe”.

En cuanto a Marx, definido “filósofo de la libertad y de la alineación” con un lado “esotérico” y uno “exotérico”, según De Benoist, su internacionalismo es inevitable en relación al internacionalismo capitalista: “Creo profundamente”, ha dicho, “que los trabajadores, los obreros y el proletariado de todos los países se deberían alzar contra la explotación de un capitalismo transnacional que, del mismo modo, no conoce ninguna frontera”.

En conclusión, el invitado de honor del encuentro ha localizado tres retos esenciales para el futuro y, por lo tanto, otros tantos frentes: el ecológico, el financiero y el social. Y además ha dado las coordenadas de un sistema alternativo, partiendo de una recuperada democracia de base, de una participación de carácter identitario y de la necesidad de la lucha social contra el poder de los números y del mercado. Objetivo alcanzable a través de una indispensable (“muchos desafíos no se pueden vencer más solos”) consolidación de nuestro continente entorno a la idea de “una Europa fuerte, contra la idea de lo ilimitado”.
En suma, una Europa libre, independiente y lista para renacer identitaria, popular y anticapitalista.

Emmanuel Raffaele Maraziti
Traduzione: Paula Gallego

* artículo original publicado en italiano el 8 de abril de 2018

“Joker”, capolavoro allucinato che ci trascina nell’abisso

E’ un film allucinante e allucinato il “Joker” di Todd Philips. E’ stato definito un capolavoro e, senza dubbio, lo è. Nichilista, senza eroi e senza rivalsa.

Un “Joker” inedito e un Phoenix da Oscar, con una teatralità che, tra l’assurdo e il surreale, ti stravolge costringendoti a guardare nell’abisso.
L’esplosione del “Joker” è quella di una bomba ad orologeria che nessuno è capace di fermare.
Gli hanno insegnato che tocca sorridere, gli hanno spiegato quanto erano belli e buoni quelli tutti perfetti, in giacca e cravatta, gli hanno dipinto un mondo di buoni che però continua a prenderlo a calci in faccia. E il suo sorriso obbligato, il suo sorriso malato, gli appare come tragedia e condanna, finché smette di sorridere e trasforma il suo sorriso in ghigno, il suo ghigno in giudizio. Giudizio finale. Insensato, folle.
Costretto a sorridere della tragedia, trasforma la tragedia in commedia.
E il sorriso si fa di sangue. Spietato.

C’è un’anima sepolta da metri e metri di terra e sputi.
C’è un’anima sepolta da chili e chili di rabbia.
C’è un’anima che non vuole il martirio ma la vendetta.
C’è un’anima che sa di non poter vincere e decide di cavalcare la sconfitta.
Del resto, non ci sono molti altri posti liberi: bello, bravo e buono o ingabbiato nel ruolo del cattivo. I personaggi secondari non piacciono alla folla, non gli interessano.
Siamo quello che facciamo, è vero, ma per gli altri siamo solo quello che facciamo mentre ci stanno guardando, mentre recitiamo, mentre facciamo la nostra apparizione. Dietro le quinte, in camerino, quello che facciamo già non conta nulla.

Potrebbe essere “giustificazionista” il film di Philips. Potrebbe essere questa la critica da muovergli: siamo ciò che la società ci ha fatto diventare e, se siamo cattivi, è in fondo colpa degli altri. Se non fosse che non c’è empatia e non c’è solidarietà: l’assurda e imprevedibile pericolosità del Joker fa paura. Il suo sfogo rabbioso ad una vita di frustrazioni non è niente più che rabbia cieca. Non è la giustizia ciò che cerca. E’ rinuncia all’esistenza stessa della giustizia. E’ una resa ai vincitori che lo relegano all’insensatezza.
Non fa rabbia a sua volta proprio perché ha perso.

Non siamo ciò che la società ci ha fatto diventare. Non siamo neanche ciò che ontologicamente e aprioristicamente dovevamo essere. Siamo molto più semplicemente il risultato dei colpi e delle carezze ricevute da un corpo e da un’anima unica e irripetibile.
Siamo quel che resta del nostro spirito dopo aver fatto i conti con le debolezze del nostro corpo e le trappole della nostra mente, messo alla prova dalle circostanze a volte gentili e a volte molto meno gentili del mondo.

Emmanuel Raffaele Maraziti